
Somos muchos los que habitamos este planeta, en mi opinión demasiados, pero no está en mí decidir quienes sobramos y por desgracia no tengo aún el poder de convertiros en polvo estelar… pero hasta que Tanos no <<chisque>> sus dedos no podremos solucionar esto, así que por el momento lo único que nos queda es comportarnos como personas civilizadas, empáticas y respetuosas con el prójimo.
Seguramente y pregunte a quien pregunte, me dará la razón de esto último, no solo eso, seguramente presuma de la buena educación recibida por parte de sus progenitores a que así hubiera sido; no se, pero a mi me huele a mentira eso… vamos al lio…
Mis padres, y sobre todo mi abuelo <<Pancho>> me enseñaron la importancia de saludar, a tus vecinos, a tus amigos, a tus compañeros de colegio o trabajo, por la calle… siempre recuerdo esos paseos matutinos con mi abuelo, aquellos en los que yo <<perplejo>> veía como saludaba a todo hijo de vecino por la calle, vale mi abuelo era muy simpático pero tampoco conocía a todo el mundo ni era conocido por todos (mejor, porque para conocer a ciertas personas…), a lo que yo le preguntaba:
Abuelo, ¿por que saludas a ese señor? si no le conoces…
A lo que el me respondía con un:
A pesar de no conocer al que saludas saludando demostraras al otro que eres buena persona y lo educado que eres…
La verdad es que esa frase me la grabé a fuego en mi mente y fíjate todo lo que un simple acto puede llegar a hablar de ti.
A día de hoy me sigo encontrando con gente que no saluda bajo ningún concepto, y es que me revienta encontrarme con un vecino en el portal, saludarle y no recibir ni un solo gesto a cambio, lo mismo me suele pasar por la calle; ojo que hay momentos en los que soy yo el que no saluda, bien sea porque voy a mi puta bola (con la música, el teléfono móvil…) y ni me he enterado, o bien porque me encuentro con personas que van en grupo charlando y no quiero interrumpir; también entiendo que haya gente que por la calle vaya a su bola, sean tímidos o lo que sea… pero en mi caso suelo encontrarme con las mismas personas a diario (además de vivir en una zona residencial fuera de la ciudad, y somos <<cuatro pelagatos>>), y solo un pequeño porcentaje de esas personas me devuelve el saludo.
Más de uno conoce la historia de mi vecino <<El Farolas>> (no tenía apodo, pero mira tu por donde… le va que ni pintado). Aquí va:
Cuando mis hijos me permiten dormir y amanecer con una mínima sensación de descanso en el cuerpo me levanto a las 6:30-7:00 para salir a correr, indistintamente del tiempo que haga (bueno, con Viento Sur no, es muy puñetero aquí en el norte…), pero eso <<no ha lugar ahora>>, voy a lío de nuevo, todas las mañanas suelo encontrarme con el mismo vecino en el portal, el saca a pasear a su perro como buen amigo de su mascota y amo fiel (seguramente el dirá <<macho alfa>>); en fin más de una vez nos encontramos en la calle, frente al portal, yo estoy estirando en la farola que hay enfrente y <<El Farolas> sale del portal detrás de su perro, su perro, como no, viene a olerme (yo tengo perro, así que su aroma esta en mí, uy uy que mal ha sonado esto…), que su perro venga a olerme no debe de gustarle, pero a mi me encanta, adoro a los perros y es señal de respeto por su parte (la que le falta al dueño), acto seguido su dueño paso a mi lado y acto seguido…
Yo, como todos los días que me cruzo con el, recibió un saludo:
¿Buenos días!
Su respuesta fue:
… (ni la cara giró)
Yo no me rindo fácil:
¡Hola, buenas!
Hostias tu… este tío o tiene sordera o tiene tortícolis (quizás ambas), volví a insistir, pero esta vez haciendo gestos dirigiéndome a el (creo que mi error debía ser ese):
¡Buenas!
y… ¡sorpresa!, ¡funcionó!, giro una vez la cabeza, me miro, aparto su mirada y volvió a mirar al infinito, se lo pensó mejor, me volvió a mirar esta vez, aguantó su mirada dos segundos, volvió a girar la cabeza al lado opuesto, pero a la tercera va la vencida y volvió a mirarme pero esta vez si me respondió:
Que sepas… que no me gusta que te pongas en esa farola, te veo todas las mañanas desde la terraza, esperando a que no lo hagas pero sigues poniéndote ahí
Uy, uy, uy… parece que alguien ha desayunado guindillas hoy y le pica el ojo de Sauron… Creo que le molestó que acariciara el perro ese día… sino no me lo explico… el insistió y no se quedó a gusto así que soltó toda su rabia de años negándome el saludo (coño que no me quiere saludar, que pesado soy)…
Además, vas sin mascarilla…
Olvidé mencionar que estamos en época de COVID.
Y esa farola está cerca de una zona de paso y no hay distancia de seguridad (la acera mide mínimo dos metros y medio, mínimo, yo no he sido el que ha pasado a mi lado a menos de cuarenta y cinco centímetros)…
¡Hostias!, me quedé perplejo, eran las 6:45, muy pronto para ver Gore y escuchar despropósitos… el siguió, pero con algo verdaderamente sorprendente… metió la mano al bolsillo, sacó su mascarilla (si señores, no la llevaba puesta desde que salió por la puerta de su casa)
Yo no la llevo puesta porque se me ha olvidado y porque salía de casa, me la pongo ahora mira, porque respeto a los demás…
Yo tengo excusa, los que practicamos deporte estamos exentos de llevarla en el momento del entreno, dado que es asfixiante y contraproducente, el respeta a los demás llevando una mascarilla de tipo FFP2 (no te contagian, pero contagias, mucho respeto si…), pero el… el se desbarató solo su defensa, así que… <<señoría no tengo más que alegar>>
La conversación no acabo aquí, dado que como buen ciudadano y sin tener porque me disculpé (si si, no me cagué en su puñetera madre) y me cambié de farola (frente a mi casa hay muchas)…
Después de esto seguí con mi rutina y me fui a correr, pensando en lo que me dijo mi abuelo Pancho… así que recuerda…
Sácate el palo del culo, se amable, simpático y saluda…